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Opiniones y Editorial

La sepultura del patriotismo

POR LUIS PÉREZ CASANOVA
Desde hace bastante tiempo reflexiono sobre ese extraordinario acontecimiento histórico que marcó la resistencia del pueblo dominicano a la intervención armada de Estados Unidos durante la guerra de abril de 1965. No por las circunstancias que la determinaron, sino porque estoy convencido de que hoy, en lugar de enfrentarla, una inmensa mayoría de los dominicanos se aliaría a tropas norteamericanas que por cualquier motivo mancillen el territorio.

A falta de estudios acreditados sólo se puede especular al respecto.
Pero la percepción es muy elocuente. Muchos que en el pasado exhibían con orgullo el rango de Comandante, hoy se han rendido ante las mieles del poder. La constitucionalidad por la que se levantaron les importa un bledo y si la condición de protagonista de la contienda tiene algún valor es por la pensión que a su favor se aprobó durante la gestión de Hipólito Mejía y en ésta, por lo menos en algunos casos, se ha mejorado.

Si bien una visa EU pesa mucho, las causas de ese arrepentimiento andan por la pérdida de valores que, como enfermedad maligna, permea a la sociedad. Soberanía, independencia, justicia, y respeto son valores que se usan según las circunstancias o de acuerdo con la conveniencia.

Esos valores han sido atropellados y vilipendiados de tal modo por las élites que hoy muchos jóvenes consideran estupidez la resistencia a la intervención norteamericana, pues entienden que esa presencia era una oportunidad digna de aprovechar para convertir a República Dominicana en otra colonia. Más triste es que ese criterio predomina en estudiantes, para quienes, evidentemente, la hazaña de Duarte, Sánchez y Mella sólo se justifica porque su lucha fue contra Haití.

A 43 años del episodio, sería interesante un estudio para medir los sentimientos patrióticos.

Los resultados serían demoledores. Toda la frustración, el desencanto, y la desconfianza en el presente y futuro de la nación, tanto de las nuevas como de las viejas generaciones, quedarían evidenciados. Porque la gente piensa que estaríamos mejor administrados por Estados Unidos, Francia, España o Inglaterra que por nosotros mismos.

En los actos del jueves para conmemorar la revuelta de abril poco faltó que estudiantes maldijeran al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. Y aunque la contienda fue para reponer en el poder al profesor Juan Bosch, víctima de un golpe de Estado, el Gobierno prefirió dejar pasar la fecha para no herir susceptibilidades ni enviar mensajes que pudieran malinterpretarse.

De la misma forma que la dignidad y el decoro han sucumbido, como se evidencia en el transfuguismo fomentado por las ambiciones de poder, el mismo derrotero trillan los valores patrios. Salvo nostálgicos y radicales, como independentistas boricuas que han renunciado a la ciudadanía estadounidense y uno que otro por aquí, el interés patriótico se pierde.
Los homenajes y las ceremonias de nada sirven para recordar hazañas cuando se reniegan o sepultan sentimientos, ideales o principios.

l.casanova@elnacional.com.do
lperezc@codetel.net.do

Fraude electoral


POR JUAN TAVERAS HERNANDEZ

El gobierno comenzó el “matadero electoral” El mismo día que el presidente Leonel Fernández anunció su intención de mantenerse en el cargo durante cuatro años más.

Para lograr ese propósito, decidió jugársela sin escatimar recursos económicos y sin importarle que sus acciones violaran no sólo la ética política y la moral social, sino la Constitución y las leyes.

Con los recursos del presupuesto de la nación, se está subsidiando la reelección. Los problemas políticos, económicos y sociales se “enfrentan” con el dinero de las recaudaciones fiscales sin importar que después de las elecciones el Estado quede virtualmente quebrado...

El presidente Fernández está empecinado en quedarse en el poder, aunque deje el aparato estatal desarticulado y en ruinas. Para el grupo gobernante la reelección es cosa de vida o muerte, porque muchos de ellos saben que tendrán que enfrentar la Justicia si hay un cambio de gobierno porque el país no resiste más impunidad ni más corrupción.

Lo que está haciendo el Presidente para mantenerse en el poder no tiene precedentes. No es verdad que Joaquín Balaguer hiciera lo que está haciendo el presidente Fernández. No es cierto que Hipólito Mejía hiciera lo que está haciendo Fernández. Si el ex presidente Mejía hubiera hecho la mitad de esas cosas, todavía fuera Presidente de la República, pero sus escrúpulos no se lo permitieron, ni su sentido ético y moral.

Lo que ha gastado el presidente Fernández en su reelección no se había visto nunca antes. Basta con salir a las calles de la capital o de cualquier ciudad del país para ver los afiches y las vallas. Basta con encender la radio y la televisión para sentirnos abrumados por la propaganda y la publicidad; basta con escuchar a una buena parte de los llamados “líderes de opinión” para sentirnos asqueados por la forma burda en que se han convertido en simples velloneras o bocinas. Más de 600 millones de pesos gasta el gobierno todo los meses en mantener esas velloneras y esas bocinas para que repitan las mismas mentiras todos los días.

El gobierno no ha creado un clima electoral diáfano, ni transparente. Al contrario, está creando un clima de inestabilidad electoral que la Junta Central Electoral no puede impedir por su falta de fortaleza institucional y legal.

El artículo 55 de la Constitución convierte al Presidente en un súper hombre, en casi un Dios. Además tiene todos los poderes del Estado, incluyendo a la Justicia como se ha visto en el caso de la Sun Land.

¿Cómo puede hablarse de elecciones limpias cuando el gobierno está subsidiando la reelección con los recursos del Estado?

Subsidio a la electricidad, subsidio al pan, subsidio a los tránsfugas reformistas y perredeísas, subsidio al gasoil, subsidio a los supermercados, subsidios a las zonas francas, subsidio a los choferes, subsidio a la prensa, subsidio al arroz, subsidio y armas de fuego para los productores agropecuarios, subsidio a los ganaderos, subsidio a los tígueres en los barrios, subsidios a los militantes del PLD a través de las nominillas; otros subsidios a través de la tarjetas Solidaridad.... Subsidio a los subsidios. El propósito es crear un colchón de votos. Pero esos subsidios desaparecerán tras las elecciones porque nadie puede gastar más de lo que tiene.

¿Se puede hablar de elecciones cuando se amenaza a los beneficiarios de los programas de “ayuda” y a los empleados públicos de que si no votan por la reelección serán castigados? ¿Por qué alguien que dice tener más del 60% del electorado luce desesperado, por qué anda comprando lo que antes decía que no servía? La verdad es que la primera vuelta se aleja. La segunda vuelta es un peligro para el oficialismo. Ya no habrá a quien comprar.

Si la reelección no se impone el 16 de mayo, será una derrota que se repetirá en la segunda vuelta a pesar de los 300 millones de pesos del presupuesto nacional. Es por eso que el gobierno está obligado a “ganar” el 16 de mayo, día peligroso para el sistema democrático.

La pregunta es, ¿está la oposición preparada para lo que hará el gobierno el día de las elecciones? ¿Está preparada la oposición para defender el voto de la gente y que se respete su voluntad?

Leonel: perfilase caudillo populista (1 de 2 )

No pretendo dar una visión amplia del caudillismo en República Dominicana, ni analizar sus orígenes, ni quienes fueron sus mayores exponentes del siglo pasado. Solo quiero mostrar que Leoner quiere ser el heredero del caudillismo que encarnó Joaquín Balaguer.
Muchos pensaron que Leonel sería el indiscutible arquitecto del fin del caudillismo en República Dominicana, pero resultó ser el imitador de Balaguer más que de su líder don Juan Bosch, al que tanto decía admirar.

Muchos dicen que esa será una sombra que perseguirá al presidente Leonel Fernández durante toda su vida, sombra que oscurecen su reputación política, porque es la traición a Don Juan Bosch; el reeditador de la utilización de los recursos del Estado para permanecer en el Poder, el que alienta y tolera la despiadada campaña que destruye al PRSC.

Dicen que si Don Juan Bosch viviera hoy día, se sorprendiera de ver a Leonel ocupando el Palacio Nacional como un conservador absolutista, distanciado del pueblo, de la ética que tanto predicó y practicó a su pueblo y a su Partido de la Liberación Dominicana.

La conducta política y la personalidad del gobernante se encuadran dentro del caudillismo.

Max Weber, definiendo el caudillismo nos expresa que “diríamos que es un tipo de ordenamiento racional del comportamiento que imprime en quienes lo poseen una motivación o fuerza interior orientada hacia la búsqueda incesante y obsesiva del poder”.

Cada caudillo tiene su propio estilo y cada uno no puede ser medido con la misma vara. Unos dictadores, como Rafael L. Trujillo, El Benefactor; otros democráticos, como Don Juan Bosch o Peña Gómez; o déspota ilustrado, como Joaquín Balaguer, el más eminente de todos, si se fuera a juzgar al político por su permanencia en el Poder.

Los expertos dicen que “los caudillos generalmente gobiernan de una manera autocrática, que con frecuencia implica la supresión de la oposición, la creación de partidos y movimientos oficiales y la supresión de otros. El caudillo favorece la formación de partidos únicos o de movimientos que le respaldan y que se proyectan hacia el futuro”.

El caudillo hace política o desarrolla políticas públicas para enriquecer a sus acólitos, hace el bien repartiendo de manera discrecional los recursos del Estado. Primero favorece a sus íntimos y favoritos que les rodea, y luego al pueblo. El erario se convierte en su patrimonio privado.

Para el caudillo populista “todo gasto es inversión, y su irracionalidad en materia económica se traduce en problemas cuya solución es lenta y difícil. El resultado es a largo y corto plazo la descapitalización del país; inflación y cuentas difíciles de pagar a los acreedores externos e internos”.

Leonel, hoy asoma como caudillo populista por el vacío de liderazgo dejado tras la desaparición física de los tres prominentes caudillos de los últimos tiempos: Juan Bosch, Joaquín Balaguer y el titán de la política dominicana, José Francisco Peña Gómez. También por la falta de confianza de la sociedad en sus instituciones y el deterioro moral de los individuos.

Inteligente y hábil, Leonel se vende como el sustituto, el sucesor de los lideres desaparecidos, en especial del más fuerte, del caudillo Joaquín Balaguer. Se le presentó la oportunidad de convertirse en el político del momento, de ascenso y promocionarse como el político de altos vuelos.

Así hemos visto crecer su poder nacional alimentando la ilusión de un futuro mejor, con apoyo popular y una habilidad asombrosa para hacer alianzas. Doblegando la crítica con pago o favores de Estado. Claro, siempre presentando un proyecto de supuesta prosperidad y, lo mas determinante, el pago político y metálico a los que se adhieren a su causa. Continuará…
Por Fernando Peña

El autor es periodista.
Email frontera25_@hotmail.com

El costo del sobre-esfuerzo electoral del PLD


Por Luis José Chávez

Resulta claro que el esfuerzo desmedido que ha hecho el Partido de la Liberación Dominicana para mejorar sus posibilidades electorales, no solo tiene un excesivo costo económico que gravita onerosamente sobre la racionalidad del gasto público, sino también un elevado costo político, ético e institucional que el propio presidente Leonel Fernández tendrá que pagar en el corto plazo inmediato.

La decisión de los estrategas del PLD de ganar como quiera, cueste lo que cueste, ha comenzado a generar un efecto de rechazo en sectores importantes de la sociedad dominicana que podría conducir a esa organización a una humillante y fatal derrota en la primera vuelta del 16 de mayo.

En interés de crear la percepción de que su candidato debe ganar en la primera vuelta, el partido de gobierno ha rebasado todos los límites de la prudencia, ha renunciado a su propio discurso ideológico y al legado histórico del profesor Juan Bosch y ha superado ventajosamente y a plena conciencia todos los vicios y desviaciones que enrostró en el pasado a sus contrarios políticos.

Con su conducta en el Gobierno el PLD ha negado de manera rotunda las enseñanzas y predicamentos del profesor Bosch, quien llegó a sustentar en una frase trascedente que “el poder sin una base moral es una fuerza desintegradora”.

Todos sabemos que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, como decía el pensador inglés Lord Acton, pero las sociedades democráticas han logrado enfrentar esa condición promoviendo el debate de las ideas, fortaleciendo la transparencia y el escrutinio público y estableciendo mecanismos institucionales capaces de imponer límites a a los gobernantes y sancionar la corrupción.

Sin embargo, el presidente Fernández se ha dejado seducir por la idea de que lo importante es el poder y que en aras de ganarlo y preservarlo todo se vale. Y en ese sentido ha hecho o permitido todo lo que parece ser conveniente al propósito reeleccionista, desde endeudar al país en violación de la Constitución de la República, administrar de manera discrecional 130 millones de dólares sin que la sociedad sepa que se ha hecho con esa gruesa suma, duplicar la nómina del Estado con personal parasitario, contratar a personalidades públicas en posiciones inorgánicas, sonsacar a legisladores, síndicos y dirigentes de oposición, incluyendo a organismos completos de algunos partidos a cambio de favores especiales extraídos del patrimonio público, y gastar miles de millones de pesos y dólares en soluciones artificiales a problemas económicos y sociales que se agravarán tan pronto concluya el proceso electoral.

El pragmatismo electoral oficialista también ha implicado el reparto de mucho dinero, se dice que miles de millones de pesos, para controlar los medios de comunicación y la opinión pública, en un esfuerzo que abarca desde altos ejecutivos periodísticos hasta los voceros interactivos que representaban a la oposición. El caso del “Bigote”, de Herrera, uno de los más emblemáticos voceros del PRD, juramentado recientemente por los jefes de campaña del PLD, muestra en toda su crudeza la determinación del proyecto reeleccionista de hacer todo lo que haya que hacer, para mostrar un estado de opinión pública advenedizo y complaciente.

Las cosas, sin embargo, no le están saliendo bien a los estrategas reeleccionistas. La opinión pública refleja cada día un mayor nivel de desaprobación a la conducta del Gobierno. Ni siquiera la distribución de 20 mil celulares de una flota ha servido para mejorar el posicionamiento del PLD en la expresión espontanea de la gente a través de los medios de comunicación, tal como se ha reflejado en las últimas dos encuestas de los principales programas de opinión de la Zeta, el Gobierno de la mañana y el Gobierno de la Tarde.

El viernes 25 de abril, aceptando el reto lanzado el día anterior por Miguel Vargas, El Gobierno de la Mañana , en el segmento correspondiente a Alvaro Arvelo, realizó un sondeo de prueba con la pregunta: ¿si las elecciones fueran hoy quien gana? El candidato del PRD recibió 55 llamadas contra 40 del candidato del PLD. Después de estos resultados el programa decidió “por cuestión de tiempo” posponer la segunda parte de la encuesta para el lunes siguiente.

En el Gobierno de la Tarde se repitió la encuesta con la pregunta: ¿si las elecciones fueran hoy quien gana?. Esta vez los resultados fueron más contundentes. Miguel Vargas recibió 110 llamadas y Leonel Fernández solo 40. Otras 8 llamadas fueron para Amable Aristy.

Algunos se preguntan si es que los opositores tienen más acceso a los teléfonos, si tienen una actitud política más militante, o si los peledeístas se han dormido en los laureles y sienten que no tienen que hacer nada más para ganar las elecciones.

Muchos entienden que la burbuja electoral del PLD, basada principalmente en la sonsaca y compra de voluntades, ha comenzado a desinflarse y que al mismo tiempo un segmento muy importante de la población no comprometida políticamente se ha decidido a pasarle factura a la conducta desaforada de los oficialistas.

Lo cierto es que sea lo que sea, en la recta final Miguel Vargas ya le está comiendo los caramelos a Leonel Fernández… y el rancho ardiendo.

Locura inflacionaria


El acelerado incremento de los precios de los productos de primera necesidad que se registra en la República Dominicana se explica por el descontrol de las finanzas públicas del gobierno central.

El aumento de un 37.3% del gasto público corriente en el primer trimestre de este año ñsin incluir el servicio de intereses por concepto de deuda pública- ha elevado sustancialmente la demanda agregada pública, acentuando la tendencia ascendente de los precios.

El gobierno de Leonel Fernández se ha declarado incompetente ante el deterioro del poder de compra del pueblo dominicano. Después de tres reformas tributarias, el gobierno se despacha con un “acuerdo” con los dueños de los principales supermercados para que bajen los precios, por lo menos, hasta las elecciones de mayo.

Las informaciones que tengo son que Leonel Fernández impuso su voluntad en esa reunión, a pesar de que los convidados estaban convencidos de que las medidas propuestas por el candidato reeleccionista no reducirían los precios de forma permanente.

La propuesta consiste en un subsidio que se pagará a los dueños de supermercados mediante la disminución de los impuestos de importación.

Esa reducción de los aranceles, que es inconstitucional porque sólo el Congreso Nacional puede tomar decisiones que afecten las cuentas públicas, compensaría a los dueños de supermercado por la diferencia entre el precio de venta de mercado y el precio de venta subsidiado.

En términos relativos el subsidio, como porcentaje del precio de mercado, va de un 25% a un 40%.

El arroz estaría subsidiado en un 32%; el pollo en un 34%; las habichuelas en un 25%; los huevos en un 33%; y el pan en un 40%. Los consumidores que vayan al grupo de grandes supermercados que asistió a la reunión con Leonel Fernández recibirían ese subsidio, el cual sería recuperado por los dueños de supermercado cuando realicen importaciones libres de aranceles.

La decisión del gobierno es distorsionante y regresiva. El subsidio a través de los grandes supermercados impactará negativamente a los 83,000 colmados que venden ese tipo de productos diariamente. Los clientes más grandes de los colmados preferirán hacer sus compras en los supermercados para aprovechar el subsidio. Los clientes pequeños, los que compran al detalle y necesitan el crédito del colmado, no se beneficiarán del subsidio.

Esto significa que el subsidio del gobierno es regresivo, pues beneficia a la clase media y a los ricos y perjudica a los pobres, en la medida en que quiebren los colmados. Para agravar la situación de los dueños de colmado, como si fuera un objetivo del gobierno llevarlos a la quiebra, las autoridades han ordenado la venta productos alimenticios en los barrios populares desde unos camiones.

Cabe resaltar que tanto el subsidio de los supermercados como la venta de alimentos en camiones son medidas que benefician preponderantemente a los centros urbanos en detrimento de las comunidades rurales. Para demostrar esa afirmación basta con señalizar en un mapa de la República Dominicana dónde se localizan los supermercados que venderán a precios subsidiados algunos productos alimenticios.

Usted notará que se encuentran en las principales ciudades del país donde las condiciones de vida son mejores.

El objetivo de ese subsidio es detener el estrepitoso descenso de la popularidad de Leonel Fernández.

Tengo el dato de que las encuestas internas, las que realiza la unidad que dirige Carlos Dore, revelan que el candidato reeleccionista ha caído por debajo del 40% -específicamente Leonel tiene un 39.4% de las preferencias del electorado- lo cual desató un pánico en el Palacio Nacional.

La meta de los reeleccionistas es revertir la caída que se ha estado registrando en el Distrito Nacional y en la Provincia de Santo Domingo para evitar una barrida en mayo, pues en el Cibao y en el Sur la ventaja de la candidatura de Miguel Vargas ya ha llegado a niveles tan significativos que en esas zonas el candidato reeleccionista no tiene nada que buscar.

Jaime Aristy Escuder, reconocido economista dominicano. Director de investigaciones Fundación Economía y Desarrollo, Inc. Es parte del equipo económico del PRD.