FaceBook

Imágenes del tema: kelvinjay. Con la tecnología de Blogger.

Slider

Anuncio Godge

Nacionales

Banner EDESTE

POLITÍCA

Policiales y Justicia

Salud

Santo Domingo

Santo Domingo

Internacionales

Internacionales

Deportes

Provincia santo domingo

Opiniones y Editorial

PULSACIONES


OPINIONES.

POR RADHAMÉS GÓMEZ PEPÍN
Para comenzar, dos verdades: Ni la Junta Central Electoral tiene los medios para hacer cumplir su decisión sobre la "nominilla"; ni el Gobierno va a suspender esos pagos indebidos, al menos hasta mayo.

La ordenanza de la Junta será todo lo justa que usted quiera que sea, pero impracticable, porque carece de los medios coercitivos necesarios para hacerla cumplir.

Será un magnífico e inútil aporte teórico para contribuir a la limpieza de las elecciones, pero nada más. De eso no hay forma de que pueda pasar.

Queda, sin embargo, el excelente trabajo periodístico de Nuria Piera, que tampoco podrá pasar de eso, pero que servirá de referente al proceso electoral del 2008, tan pródigo en sorpresas inimaginables.

Del otro lado, del gubernamental, los inscritos en las nominillas pueden dormir tranquilos, porque las cosas seguirán como hasta ahora, aunque quizás con algunas mínimas variaciones de forma, no de fondo...ni de los fondos.

Es posible que el dinerito les llegue en efectivo, no en cheques, algo que tiene la ventaja de que no hay que cambiar nada en ningún sitio, sino que se puede comenzar a gastar desde el mismo momento en que se recibe.

También dentro de las posibilidades está que se cambien los lugares para los cobros y que desde ahora no deba irse a oficinas públicas a firmar papeles ni nada de eso.

Lo absolutamente seguro es que los pagos continuarán, no obstante la alta dirigencia peledeista proclame que acatará la decisión de la Junta, tal vez pensando que somos más zoquetes de lo que realmente hemos demostrado ser.

No es verdad que el Gobierno va a correr el riesgo de perder unos cuantos miles de votos, porque aunque sea indirectamente lo disponga tribunal alguno y menos cuando ese tribunal no puede hacer más que hablar y hablar.

Y he dicho que las nominillas se mantendrán hasta mayo, porque el 16 de ese mes habrá elecciones presidenciales y una vez que se eche el voto en la urna no habrá nada similar hasta el 2010 o el 2012, cuando vendrán nuevos acuerdos y conversaciones.

La moraleja es que las elecciones dominicanas las ganará quien tenga más dinero para comprar los votos necesarios, a menos que se produzca una colosal conmoción pública que nos saque del lugar en donde desdichadamente nos han metido.

Para nada servirán comisiones, supervisores ni otros grupos de burócratas vacacionistas que vienen a conocer esta tierra y a disfrutar de sus playas.

Sin embargo, aquí hallarán imitadores, porque la buena vida es una aspiración de la humanidad entera.

Y si el pretexto es beneficiar la Patria y preservar la democracia, entonces pa'lante.

rgomez@elnacional.com.do
http://elnacional.com.do/article.aspx?id=42282

El hundimiento del banco de la reelección



El banco de inversión Bear Stearns, que promovía en sus informes la reelección de Leonel Fernández, se hundió estrepitosamente el viernes 14 de marzo en las turbulentas aguas de Wall Street.

En menos de una semana se evaporaron miles de millones de dólares de supuesto valor accionario de Bear Stearns, llevando a la Reserva Federal –la Fed- a prestarle a JP Morgan Chase 30 mil millones de dólares para facilitar su adquisición, lo cual hizo a 2 dólares la acción.

El apoyo de Bear Stearns a la reelección de Leonel Fernández no era gratis. El 31 de enero de 2008 el banco le envió una propuesta a Leonel Fernández de colocar en los mercados internacionales 200 millones de dólares de deuda garantizada por el Estado Dominicano a cambio de una comisión superior a un 4% más gastos, equivalente a la suma de 8.3 millones de dólares. Cabe resaltar que esa comisión es 10 veces superior a la que cobró Bear Stearns (0.375%) por colocar 300 millones de dólares al gobierno de Jamaica.

Es obvio que la diferencia entre las dos comisiones es el pago que estaría recibiendo Bear Stearns por apoyar la reelección de Leonel Fernández. Ahora es fácil comprender el por qué los funcionarios de esa entidad financiera afirmaban públicamente que la reelección le convenía a la República Dominicana –y sobre todo a ellos.

La quiebra de Bear Stearns arroja dos lecciones. La primera revela que los analistas de Bear Stearns son extraordinariamente malos. La caída de ese banco en Wall Street fue el producto de la mala cuantificación y gestión de los riesgos financieros. Los riesgos de crédito, liquidez y de mercado devoraron la posición patrimonial del quinto banco de inversión más grande de los Estados Unidos.

En menos de dos días el valor de sus acciones pasó de 61.58 dólares a sólo 2 dólares –hace un año las acciones se cotizaban a 159 dólares-, llevando a la quiebra a miles de inversionistas que habían confiado en sus analistas y funcionarios.

De esto se concluye que sus informes no son muy confiables. La quiebra de Bear Stearns revela que la Fed está dispuesta a inyectar toda la liquidez necesaria para evitar un contagio al resto del sistema bancario estadounidense.

Además de los 30 mil millones que la Fed le prestó a JP Morgan Chase –a cambio de activos respaldados por hipotecas propiedad de Bear Stearns-, el banco central norteamericano reveló que prestaría 200 mil millones de dólares –alrededor de 1.1% del PIB- a las firmas de corretaje bajo las mismas condiciones que le presta liquidez a los bancos comerciales regulados, tomando como garantía instrumentos financieros respaldados por hipotecas.

Esto significa que la Fed está dispuesta a absorber cuantiosas pérdidas a cambio de asegurar la estabilidad del sistema de pagos norteamericano.

El martes 18 de marzo la Fed redujo su tasa de interés en un 0.75%, llevándola a un 2.25%. Según el informe del Comité Federal de Operaciones de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) los mercados financieros se mantienen bajo un estrés considerable, registrándose un debilitamiento del acceso al crédito y, en consecuencia, de la capacidad de crecimiento de la economía estadounidense. Por ese motivo era imprescindible la disminución de las tasas de interés de la Fed.


La inyección de liquidez y la disminución de las tasas de interés han estado provocando la pérdida de valor del dólar frente a otras monedas. Específicamente, en los últimos meses el dólar se ha devaluado con relación al Euro en un 22% y con relación a una canasta de las principales monedas del mundo en un 14%.

El informe de la Fed revela que las expectativas de inflación son actualmente superiores a las que prevalecían hace unos meses. Un aspecto a resaltar de la quiebra de Bear Stearns es que Barack Obama ni Hillary Clinton le han echado la culpa de la devaluación y del aumento de precios al presidente George W. Bush.

Ambos reconocen que es importante tomar medidas para asegurar la estabilidad del sistema financiero y siempre han demostrado su voluntad a cooperar por el bien de su país. Las medidas adoptadas por la Fed para enfrentar las turbulencias que se registran en el mercado financiero estadounidense son muy parecidas a las que adoptó el Banco Central de la República Dominicana en el año 2003.

Frente a la crisis bancaria que afectó a tres importantes entidades financieras nacionales, el Banco Central inyectó los recursos necesarios para satisfacer la liquidez que requerían los depositantes.

La diferencia es que la Fed inyectó un monto equivalente a un 1.1% del PIB y en la República Dominicana fue necesario inyectar liquidez por una suma ascendente al 20% del PIB.

Ese exceso de liquidez provocó la devaluación del peso dominicano y el aumento de la tasa de inflación.

Lamentablemente, a diferencia del comportamiento exhibido por los políticos estadounidenses, en la República Dominicana el candidato presidencial opositor -Leonel Fernández- pronunció fuertes críticas contra el gobierno de Hipólito Mejía y su política monetaria.

Ese discurso, que sirvió de base a una campaña repleta de mentiras, exacerbó todavía más el mercado de divisas, estimulando una mayor devaluación del peso dominicano.

Lo grotesco y ridículo es que ese candidato, ya convertido en Presidente de la República, pretenda obtener la reelección repitiendo las mismas mentiras.

Espero que el pueblo dominicano aprenda las lecciones que se desprenden de la quiebra de Bear Stearns y de la actual política monetaria norteamericana, para que pueda tomar una decisión racional que rechace la falsa propaganda que apoya al candidato reeleccionista.

A.M. - Salida

27 Marzo 2008


La resolución de la Cámara Administrativa de la Junta Central Electoral ha sido recibida como un bálsamo por todos los partidos, incluido (lo que es extraño) el partido oficial que sigue afirmando que no hizo nada pero que la acatará. ¿¿??

Esa aparente contradicción no resuelve el problema, pero si la oposición lo acepta como válido, amén.

Sin embargo, a pesar de toda la enjundia jurídica de la Resolución, sigue quedando en el aire la capacidad institucional de la Cámara Administrativa para tomar este tipo de decisiones que, por su naturaleza, más bien debían pertenecer al Pleno, en virtud de lo que disponen los acápites g) e i), de las atribuciones del Pleno, que se refieren al cumplimiento de la Constitución y las leyes y el financiamiento de los partidos políticos.

Pero lo más preocupante de la Resolución es que condena de oídas. La Cámara no muestra un cheque, ninguna declaración de testigo, ni otro elemento de prueba que no sean los reportajes de televisión y recortes de periódicos, así como la denuncia de uno de los partidos.

Al acusado, en este caso, al partido de gobierno, no se le permitió defenderse. Cuando los delegados del partido llegaron a la Junta, ya la Resolución estaba emitida. Por tanto, se afectó su derecho de defensa.

La Resolución, sin embargo, puede servir para bajar las aguas, aunque debe quedar la constancia de que en el país seguimos resolviendo problemas poniendo a un lado la ley cuando nos conviene, en este eterno borrón y cuenta nueva que nos ha caracterizado. Mientras,


¡que siga la pepa!

El precio de la politización


Ni la directiva del CMD ni la facción que simpatiza con el gobierno parecen estar preocupadas por la calidad y oportunidad de los servicios médicos ni la eficiencia del IDSS, sino más bien en la defensa exclusiva de sus intereses.

Por
Marisol Vicens Bello / El Caribe
Jueves 27 de marzo del 2008 actualizado a las 1:41 AM

La politización de instituciones e instancias reguladoras ha sido funesta para nuestro país. Es el caso por ejemplo de los gremios profesionales que lejos de ser asociaciones preocupadas por la ética, la capacitación, la disciplina y el bienestar de sus miembros, son espacios dominados por los partidos políticos.

El Colegio Médico Dominicano (CMD) es un vivo retrato de esto. Por eso sus reclamos reflejan poca preocupación por el cumplimiento de sus miembros con sus deberes como profesionales y servidores públicos.

También evidencian poca inquietud por la necesaria transformación de los hospitales, por el mejoramiento de la calidad del servicio a los más pobres que acuden a los centros públicos de salud así como por la oportunidad y calidad de servicios que deben recibir todos los afiliados a la seguridad social.

Sus demandas están centradas en un aumento salarial, que si bien en principio parecería justo, requiere de un sincero debate sobre las horas efectivas de trabajo a ser retribuidas.

Para los médicos que laboran una jornada laboral completa un salario de RD$59,000.00 mensuales sería razonable.

Sin embargo no lo sería para los médicos que no cumplen con una jornada completa, o los que reciben un sueldo sin prestar servicios, o para los que utilizan las facilidades hospitalarias para su práctica privada.

Otro de los reclamos recurrentes del CMD es demandar la preservación del IDSS, que más bien quiere decir la preservación de los privilegios y malas prácticas que por años han tenido algunos médicos que prestan servicio allí, en desmedro del invaluable servicio prestado por otros de sus galenos.
El IDSS hoy ARS Salud Segura, Administradora de Riesgos Laborales y Prestadora de Servicios de Salud, debe ser transformado “en una entidad eficiente, productiva y sostenible” como manda el artículo 168 de la Ley No.87-01 de Seguridad Social, cuyo subsidio estatal debe decrecer hasta su desaparición.

Sin embargo el CMD no ha mostrado preocupación por el hecho de que el IDSS no haya sido ni esté siendo administrado eficientemente.

Una prueba irrefutable de la ineficiencia del IDSS la constituye el hecho de que su ARS que es la que más afiliados posee (219,342), sólo tenga 21,895 dependientes inscritos a enero del 2008, para un reducido porcentaje de 9.9% que contrasta con los altos porcentajes de dependientes de las otras 3 ARS más grandes que oscilan entre un 70% y un 90%.

Esto no sólo está perjudicando a los dependientes no inscritos que no pueden recibir servicios, sino al IDSS que está dejando de percibir ingresos por la cápita mensual de los casi 200 mil dependientes no registrados.

Sin embargo esto no es motivo de preocupación porque está recibiendo un subsidio de más de 100 millones mensuales sin importar la eficiencia de su gestión.

Ni la directiva del CMD ni la facción que simpatiza con el Gobierno parecen estar preocupadas por la calidad y oportunidad de los servicios médicos ni la eficiencia del IDSS, sino más bien en la defensa exclusiva de sus intereses que dependiendo del cristal político con que se vean, se garantiza a través de huelgas o de búsqueda de acuerdos con las autoridades.

Este es el lamentable precio que tenemos que pagar por haber permitido la politización del CMD y otras tantas instituciones.
Marisol Vicens Bello es abogada

Minorías cuestionables


Los partidos pequeños antes que buscar constituirse como alternativas a partir de sus propios recursos, prefieren adherirse a uno de los polos para subsistir
Por Elena Crespo / El Caribe
Jueves 27 de marzo del 2008 actualizado a las 1:41 AM


Una multitud de partidos minoritarios usa el excelente escaparate de las elecciones generales para aprovechar la notoriedad del momento y recibir dinero.

La lucha electoral cual guerrilla, es una forma de organización, que debe combinarse o asumirse según las circunstancias y la intencionalidad de lo que se quiera conseguir.

Existe un gran desasosiego sobre la manera cómo los partidos y sus candidatos están financiando su campaña electoral y un incipiente temor de que fuentes ilegales estén detrás de los políticos. Desazón que se materializa cuando se presume el uso de los recursos del Estado como como sostén proselistista .

En medio de este agreste entorno, los partidos minoritarios irrumpen en el show político y despliegan una fuerte promoción con afiches y pseupo movilizaciones populochosas para rendir pleitesía a sus proxenetas aunque esto sea una fachada esperpéntica de agradecimiento público a los favores conseguidos.

Una explicación más vasta de la situación de los partidos minoritarios es que en un atmósfera cuasi bipartidista entre dos mayúsculas fuerzas, los partidos pequeños antes que buscar constituirse como alternativas a partir de sus propios recursos, prefieren adherirse a uno de los polos como forma de subsistir. En otros términos, su supervivencia depende de los grandes partidos y de cómo les sirven a ellos.

Por eso las alianzas son más ficticias que reales, porque encubren la dictadura de que compiten por el poder. Los partidos grandes no buscan estas alianzas para cosechar más votos, sino por sus efectos colateras en el plano simbólico y porque en un contexto de polarización los partidos pequeños desarticulan los votos de las minorías.

Lo peor y más miserable de esta estrategia es que excluye el voto de aquellos votantes que no se identifican con ninguno de los grandes partidos políticos.

Conscientes de la destrucción democrática que implica, a cambio de favores y de peculio, los partidos minoritarios se prestan a este juego que contribuye a debilitar la pluralidad electoral.

Una perniciosa hierba que abona cada vez más al creciente fenómeno de la abstención ya que, desafortunadamente en estos ambientes, hay cada vez menos opciones para votar.

Y es que, mientras no haya un auditoría confiable, la sociedad probablemente se continuará preguntando si los recursos son instrumentos para apoyar la democracia o son inversiones en una democracia donde la administración estatal se ve como un subterfugio político y económico de personajes inverosímiles.

Lo pírrico de Franklin y el PLD


La Cumbre de Río fue una manifestación de lo pírrico. Sin regatearle méritos al evento, se quiso proyectar una dimensión internacional del Presidente Fernández como mediador para superar el conflicto colombia-ecuador-venezuela
Por Guillermo Caram / El Caribe
Jueves 27 de marzo del 2008 actualizado a las 1:41 AM

El gobierno y el PLD han hecho de lo pírrico una cultura de gestión, en el sentido de pregonar o alardear anuncios o acciones con efecto temporal o que terminan haciéndole más mal que bien.
La Cumbre de Río fue una manifestación de lo pírrico. Sin regatearle méritos al evento, se quiso proyectar una dimensión internacional del presidente Fernández como mediador para superar el conflicto generado por la incursión de fuerzas armadas colombianas a territorio ecuatoriano.

Se recurrió para ello a la reproducción y divulgación de fotos e imágenes, de abrazos y apretones de manos, en las que el presidente Fernández ocupaba el centro de atención; gestos que resultaron tener un efecto temporal a juzgar por la reunión de cancilleres posteriormente celebrada en Washington y el resurgimiento de confrontaciones entre las naciones involucradas.

El Metro constituyó otra victoria pírrica, terminando más mal que bien luego del impacto inicial por haberlo inaugurado en la fecha prometida y el impresionismo causado por sus efectos visuales ampliamente publicitado junto a un extraordinario y subliminal acompañamiento musical: Hubo que suspender sus operaciones de exhibición por haberse convertido sus rutas y terminales en focos de desórdenes y delincuencia.

Otros casos han servido solo como medidas efectistas: la revisión de contratos de energía, megaplantas de carbón, combate a la corrupción, tolerancia 0 a la delincuencia, austeridad, lucha contra el dengue, ahorro de energía, cierre de aserraderos, subsidios que toda la ciudadanía sabe que se eliminarán después de las elecciones a menos que se impongan nuevos tributos, etc. Y alardes hasta de lo indeseable, como el endeudamiento externo con Petrocaribe.

Por eso no hay que preocuparse por lo anunciado por el secretario de Interior relativo a que el PLD sabrá quienes votarán por ese partido, pretendiendo amedrentar a empleados públicos y beneficiados de subsidios gubernamentales en franca violación al carácter secreto del voto que consagra nuestra Constitución.

Independientemente de las acciones que pueda emprender la oposición durante los largos 45 días que faltan de campaña para invalidar lo anunciado, correrá la misma suerte de similares provenientes de un gobierno acostumbrado a lo pírrico.

Y nada hará cambiar la voluntad del elector de votar por quien le dicte su conciencia.
Guillermo Caram es político

La columna de Miguel Guerrero




Por Miguel Guerrero / El Caribe
Jueves 27 de marzo del 2008 actualizado a las 1:14 AM

Los dominicanos podríamos tratar de aprender las lecciones de decencia política que las campañas electorales de España y Estados Unidos han ofrecido al mundo.

Me refiero no sólo a los debates de altura que los españoles tuvieron el privilegio de presenciar entre el presidente José Rodríguez Zapatero y su rival Mariano Rajoy, el primero socialista y el segundo conservador.

Como tampoco a los que han escenificado con gracia y respeto mutuo los aspirantes a la nominación del Partido Demócrata, Hillary Clinton y Barack Obama, y que desde aquí hemos podido seguir al través a la televisión por cable y el Internet.

El día de las elecciones, los españoles pudieron irse bien temprano a la cama sin ninguna duda acerca de los resultados de la jornada electoral.

Tan pronto se conocieron los cómputos, menos de tres horas después del cierre de las votaciones, Rajoy llamó al presidente del gobierno para felicitarle y ofrecerle su cooperación.

En nuestro país no tenemos certeza de que habrá de suceder lo mismo, no obstante haber nacido a la democracia una década antes que los españoles.
En EUA, una laureada académica de Harvard, ganadora del Premio Pulitzer, Samantha Power, se vio precisada a renunciar como asesora de Obama por una palabra contra la señora Clinton que entre nosotros hubiera pasado inadvertida.

Le dijo que era un “monstruo” luego de su triunfo en Ohio, aunque después trató en vano de retractarse.

La dama debió pedir excusas públicas a los dos aspirantes por la expresión con las palabras siguientes: “Hice comentarios inexcusables que distan mucho de mi reconocida admiración por la senadora Clinton y del espíritu, tenor y propósito de la campaña de Obama”.

La oficina del senador se apresuró a decir que lamentaba las expresiones que “carecen de lugar en esta campaña” y no se atienen a sus opiniones sobre el rival

Miguel Guerrero es escritor y periodista

mguerrero@mgpr.com.do
http://www.elcaribecdn.com/articulo_caribe.aspx?id=160750&guid=5C14644BED4B4490A21DA3A05D9651BD&Seccion=4

Sin temor ni favor


Por Luis H. Arthur S. / El Caribe
Jueves 27 de marzo del 2008 actualizado a las 1:41 AM

Incredulidad IV

Siempre habrá un Lajara para legitimar a un Balaguer.

Si la reunión de partidos escoge el camino equivocado de la abstención, uno de ellos ante la “oferta del padrino” no podrá resistirse y no se conseguirá el objetivo buscado, igual que antes.

La solución, imposible de viabilizar, sería que todos pidieran a su militancia votar por un candidato escogido “democráticamente” de entre ellos.

El mejor y el más conveniente… Pero eso es imposible de toda posibilidad, pues todos se creen los elegidos, les falta humildad, patriotismo y actuar desinteresado en favor de la patria, como actuó el tildado iluso de Duarte.

Como ya pasó el tiempo de las alianzas, tendría que ser un acto de desprendimiento patriótico, flor poco abundante y menos en tiempos de cosecha.

Federico Martínez, quien nos deleita con sus enjundiosos artículos que esporádicamente publica en HOY, tiene un blog www.tomandoencuenta.blogspot.com donde su lema es “Los que queremos la decencia somos más”.

Si es así, que tengo en ello cifrada mi esperanza y por eso escribo, debemos de alguna manera de juntarnos, de hacer el Grupo de la Decencia, de manifestarnos, de expresar nuestro desacuerdo, con esta forma de gobernarnos, con esta forma de campaña, donde no se habla de programas de gobierno y las pocas promesas del Presidente, son las mismas anteriores incumplidas, sin contar que ahora actúan como los mosqueteros, uno para todos y todos para uno…, que nada le importa, sólo su opinión, la burla y los agravios, el despilfarro y el latrocinio, la desintitucionalización.

La trasparencia y la honestidad como dijeron los obispos son los grandes ausentes, y a partir de Mayo tendremos una dictadura de facto.

Tenemos a un presiente con demasiadas lacras, que sólo se muestra estadista cuando quiere impresionar a gobiernos extranjeros, pero que en lo doméstico, nos somete a un poder estatal desbordado y al servicio de un partido con vocación de único, como lo fue el Partido Dominicano.

Permite que algunos nos expresemos libremente, porque nada importa, porque nadie oye.

Y repito: Unos lo harán por ignorancia.

Otros por conveniencia y dejadez. El hecho es que pocos están pensando en el bienestar de la patria y mucho menos actuando en ese sentido sino el contrario…

¡Qué pena!

Gobernando sin oposición




POR JUAN TAVERAS HERNÁNDEZ
El presidente Leonel Fernández ha gobernado prácticamente solo, sin oposición política, pues al llegar al poder se trazó como una de sus principales tareas eliminar o disminuir a su más mínima expresión a los partidos de oposición.

El Partido Reformista ha sido reducido comprando a sus principales dirigentes, ofreciéndoles sumas millonarias, empleos y otras prebendas, de tal suerte que una organización que en el pasado contaba con más del 20% del electorado ahora apenas llega a un 10%. El propósito es dejar a ese partido en menos de un 5%, y lo han declarado funcionarios y dirigentes del PLD.

Comprar al PRD resulta imposible. Pero también frente a esta organización el gobierno se trazó como meta disminuir su capacidad de acción comprando a todo el que se venda y arrinconándolo moralmente con acusaciones de corrupción y mal manejo de la economía durante el gobierno de Hipólito. al que intentaron matar políticamente con el apoyo, debe decirse, de algunos dirigentes miopes y mediocres del mismo PRD que creyeron que anulando a Mejía tendrían oportunidad de ser candidatos a la Presidencia de la República.

Con todo el poder mediático en sus manos, crea corrientes de opinión en el sentido que lo desee. La inversión del gobierno en los medios de comunicación no tiene precedentes. No es solo lo que se gasta en publicidad y propaganda, es lo que se invierte en el pago directo, por diversas vías, a una parte de los llamados líderes de opinión y ejecutivos de los medios escritos, radiales y televisivos.

Los grupos populares y revolucionarios, que otrora tenían un poder de convocatoria que les permitía organizar jornadas de lucha, que incluso paralizaban el país con sus huelgas, han sido desacreditados y disminuidos por las divisiones. Perdieron su influencia social.

Quiere decir que el presidente Fernández ha estado solo, comiendo con su dama, sin que nadie se le oponga, porque además tiene el control absoluto de su partido, donde nadie puede enfrentarlo sin correr el riesgo de terminar en su casa o en el anonimato, como ha ocurrido con Jaime David Fernández Mirabal y con Danilo Medina.

Significa, pues, que el presidente Fernández gobierna el país sin oposición dentro y fuera de su partido, que ha logrado acaparar el poder del Estado y de los poderes fácticos como la Iglesia Católica y los medios de comunicación.

¿Es eso saludable para la democracia? No. Al contrario, la concentración del poder conduce a las dictaduras.

Es por eso que el PRD debe retomar ahora, ya, su papel de partido de oposición, como lo jugó, sin duda el PLD cuando estuvo fuera del gobierno.

En su enciclopedia política Rodrigo Borja define a la oposición política “la acción y efecto de oponerse a un gobierno, es decir, de impugnar su conducta por razones de conveniencia o de legalidad.
Y llámense fuerzas de oposición a las que sustentan esta actitud”. Y agrega algo que me parece fundamental a los fines de este artículo: “La función opositora, que es una verdadera función en el Estado democrático, está principal, pero no únicamente confiada a los partidos políticos, que son por antonomasia los instrumentos de participación popular en los quehaceres de la vida estatal.
Cuando están fuera del poder, a los partidos les está confiada una de las más importantes funciones que existen en el Estado moderno: la de ejercer la oposición”.
El presidente Fernández tiene un discurso de modernidad, pero una práctica del pasado.

Si la reelección se impone a fuerza de dinero y de lo que sea necesario, luego vendrá la reforma a la Constitución para modificar el artículo 49 y eliminar el “nunca jamás”.

He sido partidario de que todas las fuerzas políticas de oposición se unan en un frente antireeleccionista, no porque la reelección sea buena o mala en si misma, sino porque el presidente Fernández constituye un peligro para el sistema democrático.

Si se da el lujo de tomar préstamos clandestinos como el de 130 millones de dólares, si degrada la actividad política, si distribuye el dinero del erario, si hace y deshace, es porque no hay oposición, porque no hay quien lo enfrente como debe enfrentarlo.

El PRD, lo que queda del PRSC y las demás fuerzas políticas opositoras, las que aun no se venden, tienen que deponer sus intereses personales y grupales para enfrentar unidos al presidente Fernández el próximo 16 de mayo para impedir que se mantenga en el poder.

Por unas elecciones pacíficas



Me atrevería a afirmar que la casi totalidad de los dominicanos anhela que el proceso electoral en que nos encontramos inmersos concluya sin ningún tipo de inconvenientes

Por
Ricardo Rojas León / El Caribe
Martes 25 de marzo del 2008 actualizado a las 12:36 AM


Dentro de cincuenta días, los dominicanos volveremos a ser sujetos de nuestro propio destino, cuando nuevamente acudamos a las urnas a votar por el candidato presidencial de nuestra preferencia. Será la novena elección presidencial consecutiva desde que el país se encarriló por las sendas de la democracia, a finales de los 70 del siglo pasado.

En estas tres décadas de consulta ciudadana, las elecciones dominicanas han sido procesos relativamente pacíficos.

La institucionalidad democrática se ha mantenido prácticamente inalterable y sólo se registra la alteración del ciclo electoral por la reforma constitucional que tuvo como causa la crisis post-comicial del 1994.

Me atrevería a afirmar que la casi totalidad de los dominicanos anhela que el proceso electoral en que nos encontramos inmersos concluya sin ningún tipo de inconvenientes. Y que la democracia dominicana salga fortalecida, independientemente de cuáles sean los resultados de los comicios.

El país desea continuar trillando el camino de la estabilidad, del progreso y la paz social.

Los dominicanos hace tiempo que aprendieron que la inestabilidad política genera incertidumbre, contracción económica, desempleo y miseria. Evidentemente, para que el proceso electoral concluya con el éxito que todos aspiramos, cada uno de los actores involucrados en el mismo tiene que cumplir con su papel.

El Gobierno debe continuar garantizando el clima de libertades públicas y seguir apostando a la estabilidad macroeconómica, sobre todo por el enrarecido entorno económico internacional.

Es loable la iniciativa oficial de invitar a cientos de observadores de todas las latitudes, sobre todo a los vinculados a entidades como el Centro Carter, el Instituto Nacional Demócrata (NDI), el Proyecto Coalición Democrática (DCP) y la misma Organización de Estados Americanos.

A la oposición le corresponde convencer al electorado de que su propuesta política es mejor que la que representa el presidente Leonel Fernández. Y que puede conducir los asuntos públicos con mejores resultados que los que hoy exhibe el mandatario dominicano y le reconocen todos los organismos internacionales.

Lo que a mi modo de ver desea la inmensa mayoría de los dominicanos es que las elecciones se desarrollen sin mayores inconvenientes, que no se fabriquen incidentes para empañar el proceso comicial, y que los vencidos respeten la voluntad de la mayoría.

Que los que no resulten favorecidos con el endoso popular sepan descifrar los signos de estos tiempos, que lucen marcados por el deseo de los dominicanos de seguir progresando, en un ambiente de crecimiento, estabilidad y paz social.

Ricardo Rojas León es abogado.

La columna de Miguel Guerrero




Por Miguel Guerrero / El Caribe
Martes 25 de marzo del 2008 actualizado a las 12:36 AM

Si la sociedad de Santiago, ya de la ciudad como de la provincia, si las fuerzas organizadas de esa importante región del país permanecen indiferentes al informe de la comisión oficial sobre el desaguado de la presa de Tavera, se merecen lo sucedido.

Esta fue la opinión que ofrecí a medios internacionales cuando me preguntaron acerca de las conclusiones del equipo designado por el presidente Fernández. El informe de todas formas era predecible. Y eso lo hace más penoso.

El mandatario le había trazado las pautas a la comisión al descalificar, de manera sorprendente, el voluminoso expediente emitido pocas semanas después del trágico vaciado de la presa por una comisión de especialistas de Santiago que encontró enormes deficiencias en el manejo de la situación y total inobservancia de las recomendaciones del manual de la hidroeléctrica.

Los comisionados oficiales, en su casi totalidad altos funcionarios del Gobierno relacionados con el caso, lo cual era y es razón suficiente para dudar de la seriedad técnica de la investigación, no tomaron en cuenta como se esperaba las recomendaciones ni mucho menos las observaciones de los especialistas.

Se trata obviamente de un caso cerrado sobre el cual no se deben esperar sanciones, a despecho de las decenas de muertes y los enormes daños provocados por la apertura abrupta de las compuertas de la presa, mientras la gente dormía.

Un ejemplo típico de prepotencia oficial y de desprecio a la opinión pública y al dolor de familias que perdieron parientes y todo cuanto poseían bajo el ímpetu de las aguas. Nadie en el Gobierno se ha excusado por lo ocurrido, ni debe esperarse que lo haga.

Desde un principio se hizo evidente que no cabía posibilidad alguna de que se admitiera el error, que se ha intentado enmendar con obras y reparto de dinero, lo que enseña el valor que en el ámbito oficialista se le da a la vida humana.

Miguel Guerrero
Es escritor y periodista

Recursos del Estado



OPINIONES.

POR ORLANDO GÓMEZ TORRES

Supongo que para cumplir mi cuota de opinión respecto de todos los temas que se han tratado en la insípida campaña electoral de esta media isla, y luego de hablar de “transfuguismo”, queda hablar sobre el uso indebido de los recursos del Estado.

Lo único relevante que se puede decir del impacto del uso de recursos estatales es que para fines electorales y sobre la influencia en los votantes, es irrelevante. Lamentablemente esa práctica que nació junto con la democracia en este país, no le importa a nadie, ni influye en la intención de voto. La corrupción se asimiló como parte de nuestra cultura hace mucho tiempo. Los que le lloran son los que están en la oposición, como los que hoy son gobierno le lloraron cuando fueron oposición.

Sin quitar responsabilidades personales de quienes se abocan al uso irregular del dinero de los contribuyentes, la culpa se la pueden repartir prorrateada los partidos del sistema, que han controlado el Poder Legislativo durante décadas.

Es muy fácil darse golpes en el pecho condenando esa práctica, y ser luego los primeros en arrastrar los pies para aprobar una ley de transparencia en el financiamiento electoral que evitaría además, entre otras cosas, la creación de compromisos peligrosos con intereses especiales, que dinero del narcotráfico financie a futuros gobernantes o, peor aún, que se usen estructuras partidarias o partidos enteros para el lavado de dinero.

Si nunca se ha mostrado la voluntad real de detener esta práctica, resulta risible e hipócrita que se venga ahora a mostrar indignación.

Pero claro, a falta de debates, denuncias. En un país donde el uso irregular de los recursos del Estado para las campañas electorales realmente importara, el primero que hubiese recogido sus maletas hace un buen tiempo fuera el señor Amable Aristy, quien fue condenado por ello por la misma Junta Central Electoral, al emplear recursos de la Liga Municipal Dominicana para promover su candidatura en un anuncio pagado en un periódico de circulación nacional. Pero ahí está él haciendo campaña y a nadie le importó. No dudo que en otras candidaturas hagan lo mismo, pero se da por sentado y a nadie le importa.

Si yo fuese del comité de campaña de un partido de oposición, le hubiese dicho al candidato que no pierda tiempo de exposición en los medios en esas pendejadas, y que convocara a todos los candidatos a por los menos dos debates electorales.

¡Ah que el candidato oficialista dijo que no iba! Es un riesgo grave que él asume en caso de que los debates tengan suficiente promoción, que sus opositores estén hablando en contra de sus decisiones con base, por dos horas en televisión y sin él tener oportunidad de defenderse.

Pero, por fortuna, no estoy metido en eso y me contento con ver desde las gradas el circo que se ha montado con las elecciones de este país, y considerando cuál candidato me provoca más urgencia por salir huyendo de aquí.