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Opiniones y Editorial

Nuestras calles siguen inseguras

Es difícil encontrar una familia dominicana que no haya sido víctima directa de la violencia.

Muchas de las encuestas publicadas en la prensa, revelan que la falta de seguridad en nuestras calles así como en nuestras casas, es uno de los problemas que más preocupa a la ciudadanía, además, naturalmente, de la falta de luz, de agua, de empleo, salud y educación.

Los resultados del Observatorio Ciudadano del Ayuntamiento del Distrito Nacional, concebido como “parte de las herramientas con que cuenta el gobierno de la ciudad para la toma de decisiones gerenciales de manera válida”, señalan claramente los problemas que más afectan a los habitantes de la capital y, seguramente, estos coincidirán con los de la gente del resto del país.

El 72.5% señaló el alto costo de la vida; el 71.2% el desempleo; el 51.7% dijo que la pobreza y la falta de oportunidades; el 52.8% marcó la delincuencia y la inseguridad, mientras que el 30.1% indicó el narcotráfico; el 18.4% las pandillas; la desconfianza en la Policía fue de 23.7% y la de la Justicia y las Fiscalías Barriales el 13.7%.

Es difícil encontrar una familia dominicana que no haya sido víctima directa de la violencia.

Esto último lo confirma la Procuraduría General de la República que recientemente publicó en su página web, siendo reproducido por el periódico Hoy, los resultados de la criminalidad durante el mes de diciembre del año pasado: “72 ciudadanos perdieron la vida a manos de delincuentes, ese número de víctimas se suma a otros 70 muertos en las mismas circunstancias en noviembre del 2007, mes en que se observó un incremento de víctimas de la violencia, en comparación con los otros meses del año”.

La publicación no habla acerca de los atracos a mano armada, robos, asaltos de poca monta y, en general, todo tipo de vandalismo, pues la gran mayoría de estos casos se quedan sin ser reportados.

El cacareado programa Barrio Seguro no está teniendo los resultados que esperaba la población, a pesar de la fortuna que se invirtió en la compra de computadoras y de motocicletas Harley Davidson para su realización.

La impresión que se tiene es que ese programa es más cosmético que real, sobre todo si tomamos en cuenta lo que dijeron quienes participaron en el Observatorio Municipal y lo que reveló el informe que mensualmente publica la Procuraduría General de la República.

Y ninguna de estas instituciones podrían ser acusadas, como es la moda en estos momentos, de estar dirigidas por enemigos del gobierno miembros de la oposición.

Sería bueno que el presidente comenzara a oír a su propia gente: tal vez así tendríamos un mejor gobierno.

Corrupción y reelección

Ha quedado demostrado que el Presidente Fernández le mintió al país, cuando le señaló a los directores de medios de comunicación que la deuda de la SunLand no era deuda pública.


La desaparición de los recursos del préstamo de la SunLand es un hecho que tiene una relación estrecha con el proyecto reeleccionista del candidato presidente Leonel Fernández.Ha quedado demostrado que el Presidente Fernández le mintió al país, cuando le señaló a los directores de medios de comunicación que la deuda de la SunLand no era deuda pública. En una carta enviada por Félix Bautista a la Dirección General de Crédito Público el 17 de agosto de 2006 se indica:

“Por medio de la presente tenemos a bien solicitar el registro como deuda pública de las obligaciones contenidas en el Contrato de Construcción para Obras Prioritarias suscritos entre el Estado Dominicano y la SunLand Corporation RD, S.A cuyos compromisos financieros han sido transferidos al HSBC Bank USA, N.A., debidamente representado por esta oficina, conforme poder especial emitido por su Excelencia Dr. Leonel Fernández Reyna, en fecha 12 de Mayo del 2005 bajo el No. 106-06 (el “Contrato”).”

Las “obligaciones contenidas en el Contrato de Construcción” son los 19 Pagarés o Notas Promisorias firmados, sin haber recibido la aprobación del Congreso Nacional, por Félix Bautista.
La operación financiera del Gobierno de Fernández y la SunLand es un terrible acto de corrupción.

Las autoridades todavía no han podido explicar dónde están los 130 millones de dólares que se tomaron prestados en los mercados de capitales internacionales a través de la empresa SunLand.

La venta de esos Pagarés le brindó a un grupo de personas vinculadas al proyecto reeleccionista de Leonel Fernández la posibilidad de apropiarse de una suma millonaria que debió llegar a las cuentas públicas en el Banco de Reservas o a las cuentas que posee el Banco Central en el extranjero.Actualmente el gobierno tiene atrasos con los inversionistas que adquirieron las Notas Promisoras.

El Royal Bank of Scotland, que adquirió 9 de los 19 Pagarés, le presentó al Presidente tres de esos documentos financieros que están vencidos y que han comenzado a generar intereses por mora ascendentes a un 29.23% anual.La semana pasada el Presidente Fernández propuso a los representantes legales del banco extranjero que le pagaría esas tres Notas Promisorias, pero que la suma restante de la deuda debería ser honrada por la SunLand.

Esa propuesta no fue bien recibida por ninguno de los actores.

Los directivos de la SunLand afirmaron que ellos tienen un contrato firmado por Félix Bautista donde se establece claramente que el responsable de las Notas Promisorias es el Gobierno Dominicano.
Por ese motivo, argumentaron, que el Gobierno de Fernández es el responsable de pagar a los tenedores de esa deuda pública.Los representantes legales del Royal Bank of Scotland, ante la confrontación de la SunLand y Leonel Fernández, decidieron hacer cumplir lo que se establece en las Notas Promisorias y es que la entidad responsable del pago lo es la Secretaría de Estado de Hacienda.

Por ese motivo los abogados están iniciando acciones legales en contra del Gobierno Dominicano para obligarlo a que cumpla sus compromisos financieros.Esa litis tendrá consecuencias negativas para el país.

No sólo costará dinero y afectará el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, sino que producirá un deterioro de la imagen de la República Dominicana en los mercados de capitales.

Los agentes económicos dominicanos tendrán mayores dificultades para tener acceso al financiamiento externo, dificultando el desarrollo nacional. Y todo como resultado de un acto de corrupción cometido por personas vinculadas a la candidatura reeleccionista de Leonel Fernández.

El socio engañado.

La desaparición de los 130 millones de dólares es un evento demasiado grande para ser pasado por alto por el Fondo.
Jaime Aristy Escuder

El Fondo Monetario Internacional se ha comportado como un socio de la administración de Leonel Fernández. Durante más de tres años le brindó al gobierno un manto que ha cubierto sus miserias y desaprensiones de los ojos de los agentes económicos nacionales y extranjeros. Sin embargo, el FMI se siente engañado por las acciones que conforman el escándalo Félixgate y que envuelven a la SunLand y a importantes funcionarios gubernamentales.


La desaparición de los 130 millones de dólares es un evento demasiado grande para ser pasado por alto por el Fondo.La revisión de un libro de buenas prácticas de política económica revela claramente que el FMI le ha permitido a este gobierno acumular malos resultados macroeconómicos.

El deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos, al pasar de un superávit de 1,047 millones de dólares en el año 2004 a un déficit previsto superior a los 2,000 millones de dólares en el año 2007, debió de haber motivado un llamado de atención de parte del FMI a las autoridades gubernamentales. Sin embargo, no se ha registrado ninguna crítica o advertencia de parte del organismo internacional.

Cabe resaltar que ese déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos no sólo se debe al aumento de la factura petrolera, sino también al colapso de la capacidad exportadora (i.e., quiebra de numerosas empresas de zonas francas y estancamiento del sector turismo) y al aumento de las importaciones de productos finales que desplazan a la producción nacional que se desprende de la política económica que se ha aplicado desde el año 2004.La destrucción de empleo formal es otra manifestación de desequilibrio macroeconómico que no ha sido criticada por el FMI.

La experiencia ha demostrado que el empleo informal, que se caracteriza por la existencia de pequeñas unidades de generación de ingresos en cada una de las esquinas de los centros urbanos, es más vulnerable que el empleo formal que destruye la política económica del Presidente Fernández.El Fondo tampoco ha criticado el excesivo incremento de la deuda pública interna y externa.

En los primeros tres años de gobierno la deuda pública se elevó en un 60%, al pasar de 10,000 millones de dólares a 16,000 millones de dólares. En ese monto se encuentra la inmensa bola de nieve del Banco Central, la cual ha llegado a los 200,000 millones de pesos, de los cuales 36,500 millones de pesos están en manos de instituciones financieras extranjeras como inversiones especulativas que podrían atacar en cualquier momento al peso dominicano.El organismo internacional le ha permitido a Leonel Fernández elevar a un ritmo anual de un 28% el gasto corriente, a pesar de que se prometió el 16 de agosto de 2004 que se reduciría en un 20%. Lo que es peor, el FMI no se ha manifestado en contra de la violación de la ley de austeridad aprobada en diciembre de 2006 que obligaba al gobierno de Fernández a reducir el gasto corriente en 17,500 millones de pesos durante el año 2007. La realidad es que el gasto corriente se incrementó en los primeros 10 meses de este año en 15,923 millones de pesos, incumpliendo totalmente lo que se había acordado con la sociedad.

El Fondo Monetario Internacional no le ha criticado al Presidente Fernández el inmenso gasto en propaganda y el simultáneo olvido de los hospitales y las escuelas públicas. El gobierno gasta más de 5,000 millones de pesos anuales convenciendo a la población de que el país marcha hacia el progreso, mientras la calidad de vida se deteriora por la disminución del poder de compra que ha provocado las tres reformas tributarias que ha aplicado Leonel Fernández. La exaltación a la figura del presidente llega a ser tan intensa que hace recordar los mejores momentos de la propaganda Nazi o la megalomanía del General Trujillo.

A pesar de que el Foro Económico Mundial, Transparencia Internacional y la Fundación Conrad Adenauer, entre otras entidades internacionales, han señalado que la República Dominicana exhibe un continuo deterioro de la calidad de su educación pública, de su competitividad, de sus instituciones públicas, de la pulcritud en el manejo del erario y del grado de desarrollo democrático, el FMI no critica la terrible propensión al incumplimiento de las leyes que tiene el Presidente Fernández.

Hasta el presente el Fondo Monetario Internacional le permitió al gobierno todo tipo de barbaridades, pero algunos hechos han provocado el resquebrajamiento de la relación de los dos socios. La deuda de 130 millones de dólares que tomó el Gobierno de Leonel Fernández sin la aprobación del Congreso Nacional y sin informárselo al FMI ha provocado un gran malestar en las oficinas del organismo en Washington.La afirmación del Presidente Fernández de que los 19 Pagarés firmados por Félix Bautista no constituyen deuda pública, porque no habían sido registrados en la Dirección de Crédito Público, cayó como un insulto a la inteligencia de los funcionarios del Fondo.

Es muy probable que hacia enero de 2008 el FMI se manifieste fuertemente en contra de esa operación del gobierno, cuya ilegalidad se agrava por el hecho de que los 130 millones de dólares desaparecieron. Es muy probable que la sociedad se rompa en ese momento.

Otro contrato inconstitucional.

En el nuevo contrato, el Gobierno de Fernández acordó que la empresa SunLand se quede, por lo menos hasta julio de 2008, con una parte importante del dinero proveniente de la colocación de los Pagarés.

Jaime Aristy Escuder.

El nuevo contrato firmado entre el Gobierno de Leonel Fernández y la empresa SunLand también viola la Constitución y las leyes dominicanas. En ese documento se presentan acuerdos que intentan “limpiar el tollo” que creó Leonel Fernández cuando le otorgó un poder a Félix Bautista para que endeudara al país en 130 millones de dólares sin contar con la aprobación del Congreso Nacional. Lamentablemente, el nuevo contrato no es más que una maniobra para engañar al pueblo dominicano.

El objetivo del nuevo contrato, firmado el 28 de noviembre de 2007, es cerrar el expediente de la SunLand, pues ese caso ha sido identificado como uno de los episodios de corrupción más graves del país, anteponiéndose a la reelección de Leonel Fernández. En una reunión celebrada en el Palacio Nacional el Presidente Fernández designó al abogado Mariano Germán como encargado del “proceso de limpieza” del caso SunLand.

La propuesta de ese abogado fue sacar el caso de la prensa mediante el uso del artilugio de la rescisión del contrato de mayo de 2006 firmado entre Félix Bautista y la empresa SunLand. De ahí que el presidente del Senado Reinaldo Pared declarase que el caso SunLand está cerrado y el procurador de la República afirmara que ese expediente es politiquero.

Una lectura detallada del nuevo contrato revela que los Pagarés firmados por Félix Bautista fueron colocados en el mercado de capitales y que el dinero nunca llegó a las cuentas que tiene el Gobierno en el Banco de Reservas o en el Banco Central.

El mismo Félix Bautista en una intervención telefónica registrada en un programa de televisión reconoció el hecho de que el dinero proveniente de la venta de esos Pagarés no llegó a las cuentas del Gobierno, violándose claramente la Constitución y las leyes dominicanas.

En el documento también queda demostrado que los Pagarés constituyen deuda pública. En el texto del nuevo contrato se señala que las Notas Promisorias se encuentran en manos de terceros (i.e., inversionistas extranjeros como el Royal Bank of Scotland) y que las mismas al ir venciendo originan una obligación de pago por parte del Gobierno Dominicano.

Esto demuestra claramente que el Presidente Leonel Fernández le mintió al país cuando se reunió con los directores de medios de comunicación en el Palacio Nacional para tratar el caso de la SunLand.

El nuevo contrato permitirá a los involucrados en el caso SunLand apropiarse de 32 millones de dólares del dinero del pueblo dominicano. En el Artículo 4 de ese documento se afirma que el Gobierno de Fernández debe reembolsar 32 millones de dólares a la empresa SunLand, por concepto de dinero supuestamente adelantado por la misma a los contratistas de las obras que se están construyendo bajo el contrato de mayo de 2006.

Digo “supuestamente adelantado” porque Félix Bautista declaró recientemente que “el Gobierno no tendrá que pagar ningún recurso por el caso de la SunLand, debido a que los contratistas no recibieron pago y, por lo tanto, no se generó ninguna cubicación.”

Esa contradicción es extraña pues fue el mismo Félix Bautista quien firmó, junto a la representante de la SunLand, el nuevo contrato, que parece no leyó. Ante esa contradicción, los contratistas deben aclararle al país si han recibido o no recursos de la empresa SunLand.

En caso de que la afirmación sea positiva, los contratistas deberán suministrar los documentos de transferencias bancarias, copias de cheques recibidos y las facturas que demuestren que invirtieron los recursos recibidos en las obras asignadas bajo el contrato de mayo de 2006.

En el nuevo contrato, el Gobierno de Fernández acordó que la empresa SunLand se quede, por lo menos hasta julio de 2008, con una parte importante del dinero proveniente de la colocación de los Pagarés.

En el Artículo 9 de ese documento se establece que la empresa SunLand, en vez de devolver el dinero al Gobierno inmediatamente, le entregaría una carta de crédito por la suma de 41 millones de dólares la cual serviría “como garantía de cumplimiento de las obligaciones de pago que pudieren originarse a cargo de la Primera Parte [el Gobierno].”

Esa decisión viola la Constitución, la Ley Orgánica de Presupuesto y la Ley de Crédito Público, pues el dinero generado por la colocación de deuda pública debe ir a las cuentas gubernamentales y no a las cuentas de una empresa privada.

Debe resaltarse que el nuevo contrato no “rescinde” el anterior, pues permanecen vigentes todos los Pagarés que vencen entre enero y julio del año 2008. Esto lo sabe cualquier abogado dominicano, a menos que tenga mucho interés de que el caso SunLand –en materia de inconstitucionalidad- quede cerrado para siempre. Ese el caso de algunos abogados pertenecientes a la prestigiosa firma Pellerano & Herrera.

Uno de esos abogados declaró por teléfono en el programa Núria y Huchi en CDN La Radio que debido a que el contrato de mayo de 2006 había sido rescindido por el nuevo contrato, la acción de inconstitucionalidad deviene en inadmisible, por la falta de objeto. Se pregunta el abogado de la firma Pellerano & Herrera:

“¿Cuál es el objeto de un proceso constitucional? Determinar si el contrato es compatible o no con el texto constitucional. Y al no haber contrato por efecto de una rescisión, que creo fue lo que se produjo, sencillamente se extingue.”

Olvida ese abogado que el recurso de inconstitucionalidad sometido a la Suprema Corte de Justicia abarca el contrato de mayo de 2006 y los 19 Pagarés emitidos por Félix Bautista. Olvida también que en el nuevo contrato queda claramente establecido que los Pagarés, que están en manos de terceros y vencen en el 2008, siguen vigentes y, al no haber sido aprobados por el Congreso Nacional, se mantiene la inconstitucionalidad de los mismos.

¿Por qué la firma Pellerano & Herrera está tan interesada en que se extinga el caso de inconstitucionalidad? Muy sencillo. Abogados de esa firma fueron los que le dijeron al Royal Bank of Scotland, a través de una opinión legal, que los Pagarés cumplían con todas las leyes, sin mencionarles que no cumplían con la Constitución Dominicana porque no habían sido aprobados por el Congreso Nacional.

Esa falta puede llevar a una demanda del Royal Bank of Scotland contra la firma de abogados. Por eso se quiere enterrar el caso de la SunLand, pero esto no se puede permitir hasta que se dicte sentencia en contra de todos los involucrados en esta terrible violación de la Constitución y las leyes dominicanas.

Falacias presidenciales

Desdichadamente, el presidente Fernández prefirió despilfarrar los 300 mil millones de pesos que recibió su gobierno de ingresos adicionales en estos últimos tres años.

El presidente Leonel Fernández ha vuelto a echarle la culpa de sus dificultades económicas a la gestión que le precedió. Según él, los dominicanos deberán pagar por 15 ó 20 años la deuda del Banco Central que se originó por “el endeudamiento irresponsable y la mala política económica aplicada por el pasado gobierno.” Y se lamenta que su gobierno deberá transferir entre 8 mil y 9 mil millones de pesos al Banco Central para amortizar la deuda de ese organismo emisor, en vez de gastar ese dinero. Esas afirmaciones son un insulto a la inteligencia del pueblo dominicano.

El presidente Fernández ha sido el gran responsable del aumento de la deuda del Banco Central. Durante sus tres primeros años de gestión la cantidad de certificados o títulos financieros del organismo emisor se incrementó en 110 mil millones de pesos, al pasar de 89,434 millones en agosto de 2004 a una cifra cercana a los 200 mil millones en el último trimestre de 2007. Esto revela que el aumento de la deuda del Banco Central ha sido superior en el gobierno de Leonel Fernández que el registrado durante el salvamento bancario realizado en el período 2003-2004.

En abril de 2004, el candidato Leonel Fernández afirmó, ante la matrícula de la Cámara Americana de Comercio, que realizaría una reforma tributaria con el objetivo de obtener los recursos necesarios para enfrentar el déficit cuasi fiscal del Banco Central. Además señaló que tomaría medidas para “separar la deuda de corto plazo generada por el rescate bancario junto a los activos de los bancos colapsados, de la política monetaria del Banco Central,…” ¿Qué hizo después de ser electo Presidente?

La reforma tributaria se aprobó hacia finales de 2004 y elevó sustancialmente los ingresos tributarios durante el año 2005. Posteriormente, Leonel Fernández se hizo aprobar hacia finales de 2005 y 2006 dos reformas tributarias adicionales.

Esos tres azotes impositivos permitieron elevar los ingresos corrientes mensuales del Gobierno Central de 10,495 millones de pesos en el año 2004 a 19,132 millones de pesos mensuales en el año 2007, representando un aumento de un 82.3% en los recursos disponibles.

El candidato Fernández también prometió que aplicaría una política de austeridad. En el discurso de toma de posesión prometió que reduciría el gasto corriente en un 20% y en diciembre de 2006 se hizo aprobar una Ley de Austeridad que reduciría el gasto corriente en el año 2007 en 17,500 millones de pesos. A pesar de esas promesas y esos compromisos legales, en el período 2005-2007 el gasto público se incrementó a un promedio anual de un 29%. En ese gasto se incluyen los 15 mil millones de pesos gastados en propaganda, los sueldos de más de un millón de pesos al mes para los principales funcionarios, el aumento de la nómina pública y una enorme cantidad de viajes presidenciales con séquitos imperiales.

El dinero recaudado también se gastó en la construcción del Metro de Santo Domingo. Sin presupuesto y sin todos los estudios técnicos necesarios se inició la construcción de una obra que terminará costando alrededor de 40 mil millones de pesos; recursos que pudieron usarse para mejorar la calidad de los servicios que se brindan en las escuelas y los hospitales públicos.

La irresponsable política de gasto público provocó que, a pesar del notable aumento de los ingresos gubernamentales, el presidente Fernández no entregase al Banco Central el dinero correspondiente al pago de los intereses de los certificados financieros.

El pago de esos intereses se realizó con emisiones de pesos “inorgánicos,” los cuales fueron retirados del mercado monetario mediante la colocación de nuevos certificados financieros del Banco Central. Esa política fiscal, unida a la política monetaria restrictiva aplicada intensamente desde septiembre de 2004, llevó la deuda del Banco Central al nivel cercano a los 200 mil millones de pesos.

Si Leonel Fernández hubiese entregado desde el año 2005 los pesos correspondientes a los intereses de esos títulos financieros emitidos por el Banco Central, tal como le prometió al país, la deuda de esa institución fuera inferior a los 89,434 millones de pesos -que se emitieron durante el rescate de más de 700 mil depositantes- y el servicio de esa deuda sería mucho menor que el actual.

Desdichadamente, el presidente Fernández prefirió despilfarrar los 300 mil millones de pesos que recibió su gobierno de ingresos adicionales en estos últimos tres años y crear simultáneamente una inmensa e inestable bola de nieve en el Banco Central, la cual es de su exclusiva responsabilidad.

El pueblo dominicano cumplió con su parte al pagar mayores impuestos para resolver el problema del rescate bancario.

En cambio, Leonel Fernández faltó a su palabra, convirtiéndose en un gran incumplidor que pretende engañar nuevamente al pueblo dominicano echándole la culpa de los males económicos actuales –y los que se avecinan- al gobierno anterior.

El peligro de seguir con Leonel


La peligrosidad de la reelección de Leonel Fernández se agrava por el colapso de la confianza de los agentes económicos nacionales y extranjeros.

Jaime Aristy Escuder.


La reelección de Leonel Fernández representa un grave peligro para el pueblo dominicano. Ese evento sería más grave que la tormenta Noel, que el manejo criminal de la presa de Tavera, que la epidemia del dengue o que la posible propagación de la gripe aviar.

La continuación del presidente Fernández en el Poder Ejecutivo significaría la violación reiterada de la Constitución y las leyes nacionales.

El endeudamiento público bajo el contrato SunLand por la suma de 130 millones de dólares, sin la aprobación del Congreso Nacional, es una muestra del desprecio del candidato reeleccionista por el marco jurídico dominicano.

Asimismo, la compra de los vagones del Metro de Santo Domingo, sin la realización de un verdadero concurso público, significó un sobreprecio de 2,100 millones de pesos, al pagarse por cada vagón 1.65 millones de euros, mientras que en China se pagaron 853 mil euros por cada vagón de calidad superior.

La familia dominicana no puede soportar más el deterioro de la calidad de los servicios de educación, salud y agua. A pesar de haber percibido ingresos gubernamentales por casi 700 mil millones de pesos, las escuelas públicas continúan en el último lugar entre 115 países evaluados; los hospitales públicos continúan registrando la muerte de niños por falta de oxígeno; y los barrios populares continúan retratando la triste escena de ancianos y niños cargando agua en galones y cubetas.

Las decisiones económicas del candidato reeleccionista han provocado un desempleo intolerable.

En los últimos tres años más de doscientos mil dominicanos perdieron su puesto de trabajo y se han tenido que dedicar a diversos tipos de actividades informales, legales e ilegales, para ganarse la vida.

El presidente Fernández dijo al inicio de su mandato que el modelo de zonas francas y turismo estaba agotado y por eso ha hecho todo lo posible para destruirlo.
La clase media perdió bajo esta administración el principal servicio que recibía del Estado: la seguridad ciudadana.

El precio de la vida humana se ha degradado a niveles inimaginables. Numerosos dominicanos y dominicanas han perdido la vida en un asalto por algo tan insignificante como un celular.

El gobierno del candidato reeleccionista promueve el desplazamiento de la producción nacional por los bienes importados. El aumento desproporcionado de las importaciones no petroleras y el colapso de la capacidad exportadora nacional provocaron en el año 2007 un déficit de casi 2 mil millones de dólares en la cuenta corriente de la balanza de pagos, lo cual contrasta con el superávit de 1,047 millones de dólares registrado en el año 2004. Miles de unidades productivas localizadas en la agropecuaria, la industria y el sector servicios han quebrado bajo la mirada indiferente de Leonel Fernández.

En esta administración de Fernández los precios de todos los productos de primera necesidad se han incrementado de manera significativa. La voracidad tributaria, expresada en tres reformas impositivas, elevó considerablemente el costo del transporte, el de la electricidad y el de otros insumos fundamentales, disminuyendo sustancialmente el poder de compra de la población. En consecuencia, la pobreza arropa a segmentos de población que antes eran miembros de la clase media.

El masivo endeudamiento público promovido por Leonel Fernández ha estado hipotecando el futuro de nuestros hijos.

En sólo tres años la deuda pública se ha incrementado en más de 6,000 millones de dólares, superando en un 60% al nivel registrado en agosto de 2004. Nunca antes un gobierno se había endeudado tanto en tan poco tiempo y nunca antes se había despilfarrado tanto dinero en propaganda, sueldos lujosos para los funcionarios reeleccionistas, viajes y viáticos y gastos corrientes superfluos.

La peligrosidad de la reelección de Leonel Fernández se agrava por el colapso de la confianza de los agentes económicos nacionales y extranjeros.

El banco de inversión Bear Stearns elaboró recientemente un informe en el cual redujo la calificación sobre el desempeño esperado de la deuda soberana al identificar nuevos y preocupantes riesgos económicos.

La negativa de los principales funcionarios del gobierno de Leonel Fernández a renovar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el escándalo del contrato con la SunLand, el aumento del déficit financiero del sector eléctrico y el incremento del costo de la factura de petróleo, entre otros, están creando un escenario de mucha incertidumbre, que se amplifica por el desbordamiento del gasto de un gobierno que busca la reelección por encima de todo.

El miedo de Leonel

El mismo Félix Bautista desmintió a su jefe al revelar que esa deuda es una obligación del Gobierno Dominicano y, por ese motivo, el Royal Bank of Scotland compró 9 de las Notas Promisorias emitidas por la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado.

Leonel Fernández le tiene miedo, como el diablo a la cruz, a un debate con Miguel Vargas, pues quedaría demostrada su incapacidad de gobernar a favor de la gente, así como su marcada inclinación a propiciar actos de corrupción pública.

En ese debate el candidato reeleccionista tendría que decir la verdad sobre el caso SunLand. Leonel Fernández se vería obligado a reconocer frente a todo el país que mintió a los directores de medios de comunicación al decirles que las deudas originadas en ese contrato no eran obligaciones del gobierno, sino de la empresa SunLand.

El mismo Félix Bautista desmintió a su jefe al revelar que esa deuda es una obligación del Gobierno Dominicano y, por ese motivo, el Royal Bank of Scotland compró 9 de las Notas Promisorias emitidas por la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado.

¿Dónde están los cuartos de la SunLand? Esa es una de las preguntas más aterradoras para el candidato reeleccionista. ¿En cuáles cuentas bancarias se depositaron los 130 millones de dólares en que endeudó Leonel Fernández a la República Dominicana?

Dado que ese dinero no se depositó en el Banco de Reservas ni en el Banco Central es obvio que su desaparición constituye un acto de corrupción, que recae directamente sobre el jefe del Poder Ejecutivo. Las sanciones de ese tipo de hecho están claramente establecidas en el Código Penal de la República Dominicana.

La tendencia a la mentira es una de las características más acentuadas de la personalidad del candidato reeleccionista. En una entrevista al periodista José De Córdoba del periódico estadounidense The Wall Street Journal, Leonel Fernández declaró que nunca recibió dinero para la Fundación Global mientras fue presidente en el período 1996-2000; sin embargo, existe un conjunto de cheques emitidos por contratistas de Obras Públicas de un millón de pesos cada uno fechados el 14 de junio del año 2000.
No cabe la menor duda de que, en el momento en que surja ese tema en el debate, el pueblo dominicano se percatará de que el presidente actual no se merece la reelección, pues es una persona que miente sin inmutarse y que a su vez realiza actos indelicados a su favor.

En el debate también quedaría demostrado que Leonel Fernández es un presidente incumplidor. En la campaña electoral de 2004 prometió que reduciría el gasto corriente no prioritario en un 20% y que elevaría la inversión en educación y salud. Tres años después se registra que el gasto corriente se incrementó en un 108% y que la inversión en educación pública, al igual que en salud pública, se redujo como porcentaje del PIB, deteriorándose considerablemente la calidad y cantidad de los servicios que se prestan a los más pobres.

La evaluación de la política de vivienda revelaría la indolencia del candidato reeleccionista. En vez de construir viviendas para los pobres, Leonel Fernández decidió invertir el dinero de los impuestos que paga el pueblo en la construcción de varias torres de apartamentos de lujo, localizadas en la avenida Anacaona, cuyos beneficiarios son miembros o simpatizantes de la facción reeleccionista del Partido de la Liberación Dominicana.

El debate también permitiría demostrar que Leonel Fernández es un despilfarrador de los recursos del pueblo dominicano. Las tres reformas tributarias aplicadas en los últimos tres años le generaron 300 mil millones de pesos de ingresos por encima de lo que recibió en igual período el gobierno anterior, pero, en vez de mejorar la educación o la salud pública, Leonel despilfarró todo ese dinero en propaganda, sueldos millonarios para sus principales colaboradores, viajes y viáticos, vehículos de lujo y en la compra de miembros de la oposición política. Pagar impuestos para mantener la francachela de Leonel y su séquito es verdaderamente indignante.

En el debate también se abordará el endeudamiento público, quedando demostrado que ningún presidente había endeudado tanto al Gobierno Dominicano en tan poco tiempo. En los primeros 36 meses de gobierno, Leonel Fernández incrementó la deuda pública en 6,000 millones de dólares, la cual supera en un 60% a la deuda registrada en agosto de 2004.

En esos pasivos se incluyen los certificados del Banco Central, los cuales iban a ser recomprados mediante el uso de recursos de unos amigos extranjeros de Leonel Fernández y, sin embargo, tres años después se observa que dicha deuda se ha más que duplicado, alcanzando la cifra de los 200 mil millones de pesos.

Leonel Fernández le teme al debate porque sabe que el pueblo dominicano quedaría encantado al ver y escuchar a Miguel Vargas preguntar: “Dígame usted, ¿quién es el responsable del aumento del precio del pan, del plátano, de los huevos, del arroz, de las habichuelas, del pollo, de la pica pica, del salami, de los espaguetis, del aceite, del azúcar y de la leche, entre otros productos de la canasta familiar?”

En ese momento, Leonel Fernández después de haber sudado copiosamente decidiría abandonar, abrumado y avergonzado, el debate que demostraría que lo mejor para el país es votar masivamente el próximo 16 de mayo en contra de su reelección y a favor del cambio para mejorar.

Los desequilibrios de Leonel


El déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos es el resultado de la pérdida de competitividad de la producción nacional.
Jaime Aristy Escuder.
La política económica de la administración de Leonel Fernández ha creado una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento.

La voracidad tributaria, el desbordamiento del gasto público, el acelerado endeudamiento público, la proliferación de subsidios, el debilitamiento institucional del sistema presupuestario y la pérdida de competitividad del sector productivo nacional son los principales componentes de una política económica que ha creado graves e insostenibles desequilibrios macroeconómicos.
El déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos es el resultado de la pérdida de competitividad de la producción nacional.

Mientras las exportaciones de zonas francas y los ingresos de la actividad turística se reducen o estancan, las importaciones de bienes –no petroleros- ascienden a una tasa anual de un 27%.

Ese comportamiento del intercambio comercial de la República Dominicana con el exterior se expresa en el mayor desequilibrio de la cuenta corriente que se haya registrado en la historia del país, situándose en el año 2007 en el entorno de los 1,800 millones de dólares y continúa agravándose cada día.

La necesidad de financiar ese déficit externo y el sostenimiento artificial del nivel de la tasa de cambio se tradujo en una intensa acumulación de deuda pública.

El gobierno de Leonel Fernández se ha endeudado a un ritmo mensual de 161 millones de dólares, superando la deuda pública total actual en casi 6,000 millones de dólares al nivel de deuda registrado en agosto de 2004. Nunca antes un gobierno se había endeudado tanto en tan poco tiempo.

La deuda del Banco Central más que se duplicó en los primeros tres años de la administración de Leonel Fernández. Cabe resaltar que de los 200,000 millones de pesos de deuda del Banco Central, las instituciones financieras extranjeras han adquirido alrededor de 37,000 millones de pesos.

Esos inversionistas extranjeros afirmaban que podían obtener un buen beneficio por el diferencial de tasas de interés entre la República Dominicana y el país donde se originaban los fondos (e.g., Japón que tiene bajísimas tasas de interés), siempre y cuando la tasa de cambio del peso con relación al dólar (y la del dólar con el yen japonés) se mantuviera constante.

Los desequilibrios macroeconómicos internos y la turbulencia internacional permiten prever un movimiento de esos inversionistas hacia instrumentos de menor riesgo.

La crisis financiera internacional dificulta el acceso a nuevo financiamiento externo. El deterioro de la calidad de la cartera de los bancos internacionales les ha hecho reducir sus inversiones en países emergentes.

En consecuencia, los agentes económicos nacionales –tanto públicos como privados- enfrentan mayores limitaciones al acceso a la liquidez internacional, lo cual dificulta el financiamiento de la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Esa disminución del financiamiento externo reducirá las reservas internacionales del Banco Central y tenderá a devaluar el peso dominicano.
La restricción presupuestaria intertemporal del sector público consolidado implica que en algún momento habrá que pagar esa inmensa deuda pública.

Lamentablemente, el gobierno de Leonel Fernández ejecuta una política fiscal que no permite generar el superávit necesario para reducir gradualmente la deuda pública.

A pesar de las promesas del candidato reeleccionista el gasto público ha estado creciendo exponencialmente.

Ese aumento del gasto público se acelera por la existencia de subsidios que se establecen como soluciones transitorias a problemas que ha creado el propio Gobierno de Fernández.

En ese contexto, el subsidio de 21,775 millones de pesos para el sector eléctrico se explica por la inviabilidad financiera del modelo eléctrico creado por Leonel Fernández en 1998, por el mal manejo administrativo de las empresas distribuidoras que están bajo su responsabilidad y por la falta de apoyo gubernamental para que la CDEEE pudiera lograr la renegociación de los contratos de generación con el objetivo de reducir el precio de venta de la energía eléctrica.

El subsidio al gasoil, a las empresas de zonas francas para reducir el costo laboral, a las tasas de interés de los préstamos agropecuarios, al pan y el previsible subsidio al Metro son otros ejemplos de medidas insostenibles que caracterizan a la administración de Fernández.

Los aumentos de precios y el desempleo son las dos consecuencias más graves de los desequilibrios macroeconómicos creados por Leonel Fernández. No hay un solo producto que hoy tenga un precio más bajo que en el año 2004.

Esos aumentos de precios, combinados con la destrucción de 250 mil puestos de trabajo, han deteriorado el poder adquisitivo de la familia dominicana, elevando la pobreza a niveles intolerables e indignantes. Por esa triste realidad casi el 70% de la población se opone a la reelección.

Incremento del narcotráfico


Las razones por las cuales república dominicana se ha convertido en los últimos años en una especie de paraíso para el narcotráfico son varias
Por Daniel García Archibald / El Caribe
Martes 11 de marzo del 2008 actualizado a las 2:33 AM.

Lo dice el último informe del Departamento de Estado, República Dominicana y Haití se han convertido en las principales vías para el narcotráfico hacia los Estados Unidos. Esto sólo permite ratificar lo que está a la vista de todos.

Nunca antes se había visto correr tanta droga por nuestro territorio y como dice el presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), mayor general Rafael Ra-dhames Ramírez Ferreira, el país recibe un constante bombardeo aéreo de estupefacientes.
Las razones por las cuales la República Dominicana se ha convertido en los últimos años en una especie de paraíso para el narcotráfico, son varias, a decir de las autoridades.

Se argumenta la falta de recursos, de apoyo por parte de Estados Unidos y el hecho de que el narcotráfico internacional no tiene que pagar en efectivo a sus socios dominicanos, sino que lo hace en especie.

Eso también, dicen los expertos, ha contribuido al aumento de la venta y consumo local.

Esos factores que hemos citado, ciertamente influyen mucho, en el incremento del narcotráfico internacional que utiliza nuestro territorio para que la droga llegue, no sólo a Estados Unidos, sino también a Europa. Ello supone que no sólo debemos exigir más ayuda y colaboración a Estados Unidos, sino también a las naciones del Viejo Continente.

Hay otros factores como es la impunidad y hasta la complicidad. Recordemos que el informe del Departamento de Estado también habla de cómo la corrupción que campea en los estamentos oficiales impiden la lucha efectiva contra el tráfico internacional de drogas. Otro elemento lo constituye la politización del tema y la falta de voluntad política para enfrentarlo con determinación.

Ahora, cuando las estadísticas revelan que siete miembros de la DNCD han caído abatidos y más de 200 resultaron heridos en los últimos 12 meses, es cuando se observan síntomas de tomar el problema más en serio.

Hasta el momento, se ha visto una DNCD peleando sola y sin el apoyo de un Estado, que le niega los recursos necesarios, no sólo a las instituciones llamadas a combatir este mal, sino también a las que realizan la labor de curar a quienes han caído en el vicio.

El hecho de que se produjera una reunión del Alto Mando de las Fuerzas Armadas, para tratar el tema con la DNCD, la recién creada Unidad Antinarcóticos de la Policía Nacional, es una señal que debemos observar con optimismo.

Ojalá y no haya sido una de esas reuniones en donde los jefes militares se vieron las caras, y volvieran a sus cuarteles sin plantearse soluciones.

Daniel García Archibald

Hieren en Azua a tres perredeistas


Tres dirigentes de la provincia de Azua miembros del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) resultaron heridos este domingo, durante una balacera, luego de que la caravana del presidente Fernández pasara por las calles Mella esquina Independencia, lugar conocido como “El Triángulo”.

Los heridos son, Javier Brito, Orlando Carrasco, y José Pérez, quienes fueron llevados al Centro Médico Popular, hospital de Taiwán y Centro Médico Bolívar, posteriormente Carrasco, quien recibió dos impactos de bala, fue trasladado a esta capital.
El jefe de campaña del PRD, Neney Cabrera, acusó al al diputado Julio Brito del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y a su chofer, de haber disparado contra un grupo de perredeístas quienes realizaban un bandereo en el centro de Azua .

Cabrera sostuvo que según supo al pasar Brito, su chófer y él tomaron las armas y dispararon contra el grupo.

Por su parte Francisco Javier García, coordinador de Campaña del PLD dijo que fueron militantes del PRD los que interceptaron la caravana de Leonel Fernández, y la atacaron tirándole piedras.
Francisco Javier expresó que ese hecho fue una provocación, ya que se había acordado que se iba a evitar que ambas caravanas se encontraran.

Del 2004 al 2008: encuestas y resultados electorales

Por Luís José CHÁVEZ.
El autor es periodista y politólogo.


Los resultados electorales del 2004 superaron en casi un 150 por ciento las cifras que otorgaban dos importantes firmas encuestadoras a Hipólito Mejía en febrero de ese año, pasando de un 13 y un 14.6 por ciento a un 34 por ciento. Los voceros del PLD nunca han citado este dato al comparar los porcentajes que atribuyen algunas encuestas a Miguel Vargas y el nivel real de votación logrado por Hipólito Mejía.

En el mes de febrero del año 2004, faltando poco más de dos meses para las elecciones presidenciales de ese año, el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, Hipólito Mejía, aparecía en un distante tercer lugar de las preferencias electorales, según encuestas realizadas en esa fecha por las firmas Penn Schoen & Berland y Gallup Dominicana.

La referencia es importante porque desde hace varios meses los voceros del PLD repiten y repiten que el actual candidato presidencial del PRD, Miguel Vargas Maldonado, no ha logrado superar la votación alcanzada por Mejía en las elecciones del año 2004.

Con el claro propósito de crear un estado de opinión para derrotar emocionalmente a sus contrarios antes de las elecciones, los voceros de la reelección olvidan deliberadamente señalar que en febrero del 2004, el candidato perredeísta solo contaba con el 13 por ciento, según Penn Schoen, y con 14.6, según Gallup Dominicana.

Me permito citar a Juan Bolivar Díaz, en su artículo del 26 de febrero del 2004, comentando el pobre posicionamiento otorgado por las dos encuestadoras al entonces candidato presidencial del PRD:

"La versión más irónicamente optimista señala que la encuesta de Gallup publicada el miércoles 25 por el Diario Libre representó una "caída" de dos puntos para Leonel Fernández y un "repunte" de un punto para Hipólito Mejía que en este estudio aparece virtualmente empatado en el segundo lugar con Eduardo Estrella.

Mientras la Penn registró una intención de votos del 65, 16 y 13 por ciento para Fernández, Estrella y Mejía, la Gallup arrojó 63, 14.9 y 14.6 por ciento respectivamente".
Los resultados electorales del 2004 superaron en casi un 150 por ciento las cifras que otorgaban las encuestas a Hipólito Mejía en febrero de ese año, pasando de un 13 y un14.6 por ciento a un 34 por ciento. Los voceros del PLD nunca han citado este dato al comparar los porcentajes que atribuyen algunas encuestas a Miguel Vargas y el nivel de votación logrado por Hipólito Mejía. La estrategia parece clara.
Se trata de crear una percepción fraudulenta sobre la intención electoral de los ciudadanos dominicanos para vender la idea de que Leonel Fernández está ganado como quiera y provocar un estado de desaliento en las fuerzas de oposición, facilitando el programa de compra y sonsaca de dirigentes y activistas desafectos a la reelección.

Sin embargo, esta estrategia del proyecto reeleccionista tiene por delante una notable dificultad: La convicción contraria que generan los hechos políticos cotidianos que vive la sociedad dominicana. A diferencia de lo que pasaba para esta fecha en las elecciones presidenciales del 2004, cuando Leonel Fernández y el PLD ganaban abrumadoramente en todos los gremios y en todas las encuestas improvisadas que se hacían en las empresas, en las calles en los programas de Radio y TV, en este momento la situación es muy diferente, ya que en todos esos escenarios el candidato reeleccionista pierde mucho a poquito.

Para la población ajena a los grandes y turbios negocios que se hacen al amparo del tesoro público para producir el efecto truculento de que Leonel está ganado, resulta sencillamente indigerible que el candidato presidencial que aparece en las encuestas con más de un 50 por ciento pierda todas las elecciones de los gremios profesionales, técnicos y empresariales, y el claustro para elegir al rector de la UASD, y todas las encuestas del Gobierno de la Mañana y el Gobierno de la Tarde, de la Zeta, y todas las consultas donde la gente tiene la oportunidad de votar de acuerdo a su conciencia, como deberá pasar en las elecciones nacionales.

Por demás resulta razonable asumir que a pesar de los tantos millones de pesos repartidos entre opositores y ciudadanos de las comunidades más pobres del país, no hay suficientes recursos para comprar la mayoría necesaria, y probablemente esa misma práctica provocará, por un lado, un voto de rechazo moral, y por el otro lado, un voto de castigo de parte de aquellos ciudadanos humildes que se quedarán sin las tarjetas solidaridad y sin los chequecitos de tres mil pesos prometidos como parte del programa "Vamo Arriba". Todos sabemos que el dinero de la corrupción es el que peor se reparte y el que menos rinde, por lo que muchos serán los llamados y pocos los escogidos. Y se puede apostar peso a cabo e túbano que la mayoría de los pobres y de la clase media baja no podrán bailar la danza de los millones y por lo tanto no tendrán ningún entusiasmo para votar por la reelección.

Por los antecedentes y por los hechos del presente, pienso que habrá sorpresas importantes en las elecciones de mayo.